Escuchado anoche.

November 26th, 2005

La amniocentesis es una intervención delicada.

Seguramente la más delicada que se practica a una gestante, y la más dura.
Se practica a las gestantes mayores de treinta y cinco años.

Consiste en hacer una punción en la placenta, según dicen bajo control ecográfico, para extraer una muestra de líquido amniótico.

Aconsejan un mínimo de 24 horas de reposo tras la intervención. Te tienes que ir a tu casa y estar tranquila (aunque tengas hijos).

Los riesgos de aborto son de uno cada cien. Lo que suponiendo que se hagan cinco pruebas al día nos lleva a un aborto al mes.

Una de cada cuatrocientas hay que repetirla.

Con el líquido se hace un cultivo con el cual, además de señalar sin error el sexo del feto, se muestran indicadores cromosómicos. Estos indicadores nos dirán si el feto padece algún tipo de malformación imputable a los cromosomas. Hay tres o cuatro “enfermedades” que se pueden ver en esta prueba, pero quizá la más conocida es el síndrome de Dawn.

En caso de que la prueba resulte positiva (se entienden como resultados positivos los que confirman el desarrollo del síndrome de Dawn) se aconseja proceder al aborto.

Es por eso que decía que para una gestante es una prueba dura, no sólo por la angustia que genera una intervención tan delicada. No sólo por la posibilidad de que el embarazo resulte interrumpido bruscamente. No sólo por la ansiedad de las tres semanas hasta que recibes los resultados. Es muy dura porque se asume que si los resultados son positivos se procederá al aborto. Nadie se hace esta prueba para dudar de los pasos a seguir.

Supongo que esta prueba se parece bastante a la “depuración genética”, y a la búsqueda de engendrar únicamente ejemplares sanos. ¿Y? Es un avance científico, y como tal puedes aprovecharlo o no. En nuestro caso hemos decidido aprovecharlo, igual que la luz, y el microondas, y los motores diesel, y la rueda…

Supongo que habrá quien diga que “Dios lo quiere así” y que es un asesinato.

Por mi parte no me veo capaz de criar y mantener un bebé aquejado de Dawn. Suena muy egoísta, y realmente lo es.

Para mi también resulta una prueba dura. Nos ha costado más de dos años “hacer un hermanito”. Y, sobre todo, el peor trago sería explicarle a Ixeya lo sucedido.

Espero que todo vaya bien, en principio no hay motivos para lo contrario.

Perdón por la murga, hoy tocaba psicoanálisis.

Por fin es viernes.

November 25th, 2005

El Melendi ha compuesto una canción para su hija, que aún no ha nacido, pero le deben quedar breves.
Antes que él ya lo hizo Alejandro Sanz.
Y yo, pese a desconocer el ejemplar ejemplo de estos próceres también coincidí en la intención.
No pude dedicarle una canción, me viene justico para entonar mal. Así que hice lo único que se hacer. ¡Nada!
No, no es cierto. Lo que hice fue escribirle y publicarle un libro. Sólo uno. Un ejemplar.
Pequeñito, como ella.
Apenas diez páginas (por ambas caras), portada y contraportada. En cada página un pequeño texto para mostrar mi estado de ánimo en aquel momento; la primera ecografía, una patadita,…
Unos días antes de su nacimiento se lo di a Marisa. Aún no conocíamos su sexo, así que quedó un poco ambiguo. Lo prefiero así.
Le hice prometer que nunca lo enseñaría a nadie. Me daba, aún me da, un poquico de vergüenza.
No soy tan famoso como los anteriores, pero para mi, Ixeya es mucho más importante. Y se merecía ese pequeño homenaje.